El lavarropas trabaja con agua, detergente, fibras textiles y suciedad que no siempre desaparecen por completo al terminar el ciclo. Parte de esos residuos puede quedar en el filtro, el tambor, la goma de la puerta o el cajón del jabón. Con el tiempo, la acumulación genera olores, dificulta el desagote y afecta el resultado del lavado.
Un buen mantenimiento de lavadora no requiere desmontar el equipo ni utilizar productos agresivos. Consiste en limpiar periódicamente las partes accesibles, respetar la carga máxima y prestar atención a cambios en el ruido, la vibración o la duración de los programas. La frecuencia exacta depende del modelo y del uso, por lo que el manual del fabricante siempre debe tener prioridad.
Cómo limpiar el filtro de tu lavadora
El filtro retiene pelusas, hilos, monedas, botones y otros objetos antes de que lleguen a la bomba. En muchos lavarropas de carga frontal se encuentra detrás de una tapa pequeña ubicada en la zona inferior del frente. Los modelos de carga superior pueden tener un filtro de pelusas dentro del tambor o incorporar un sistema diferente.
Preparación antes de retirar el filtro
Antes de limpiar el filtro de la lavadora, hay que apagarla, desenchufarla y cerrar la entrada de agua. Si se utilizó un programa caliente, conviene esperar hasta que el agua se enfríe. Los manuales de Whirlpool también indican desconectar el equipo antes de abrir el filtro o vaciar el agua residual.
Para evitar que el piso se moje, se pueden colocar toallas y una bandeja baja frente a la tapa. Algunos equipos cuentan con una manguera de drenaje de emergencia. En ese caso, primero se extrae el tapón para liberar el agua y recién después se desenrosca el filtro.
El procedimiento general es el siguiente:
- Abrir la tapa de servicio.
- Vaciar el agua residual lentamente.
- Girar el filtro en sentido antihorario.
- Retirar pelusas, objetos y restos de detergente.
- Enjuagarlo con agua corriente.
- Revisar que la hélice de la bomba pueda moverse.
- Colocar nuevamente el filtro y ajustarlo sin forzarlo.
- Ejecutar un ciclo corto para comprobar que no haya pérdidas.
LG señala que el filtro de la bomba suele estar en la parte frontal inferior y puede contener botones, hilos y residuos desprendidos de la ropa. También recomienda drenar el agua antes de retirarlo.
¿Cada cuánto debe limpiarse?
No existe una frecuencia universal. Algunos fabricantes recomiendan una limpieza mensual para determinados filtros de pelusas, mientras que ciertas guías indican controles cada dos meses.
En equipos con filtro de bomba, una revisión trimestral puede ser una referencia razonable para un hogar, pero debe adelantarse si se lavan mantas, prendas con mucho pelo o ropa muy sucia. Whirlpool, por ejemplo, establece frecuencias diferentes según el modelo y el tipo de filtro.
Importancia del mantenimiento regular

El mantenimiento no se limita al filtro. La humedad permanente y el exceso de detergente favorecen la aparición de residuos en sectores que quedan fuera de la vista. Esto explica por qué la ropa puede conservar olor a encierro incluso después de un ciclo completo.
Limpieza del tambor y la goma
La limpieza del tambor de la lavadora debe hacerse con el equipo vacío. Los modelos modernos suelen incluir programas denominados Limpieza de Tambor, Tub Clean o Lavado Eco de Tambor. Estos ciclos utilizan movimientos y temperaturas específicas para retirar restos acumulados.
Samsung recomienda activar regularmente esta función y ejecutarla cuando el indicador correspondiente aparezca en el panel. Antes de iniciarla, el tambor debe quedar completamente vacío.
La periodicidad puede variar desde una vez por mes hasta el momento indicado por la propia máquina. En hogares donde se realizan varios lavados semanales, conviene revisar el tambor, la goma y el cajón al menos una vez al mes. LG incluye estas áreas entre los puntos fundamentales de limpieza para evitar depósitos y olores.
¿Cómo prevenir los malos olores?
Para prevenir malos olores en la lavadora, es necesario controlar la humedad y la cantidad de producto utilizado. Agregar más detergente no mejora necesariamente el lavado: cuando supera la dosis recomendada, puede producir exceso de espuma y dejar una película dentro del equipo.
Después de cada uso resulta conveniente:
- retirar la ropa apenas termina el programa;
- dejar entreabierta la puerta o tapa;
- secar la goma si conserva agua;
- ventilar el cajón del detergente;
- limpiar derrames de jabón o suavizante;
- evitar almacenar ropa húmeda dentro del tambor.
El cajón puede retirarse en numerosos modelos para lavarlo con agua tibia y un cepillo suave. Antes de hacerlo hay que consultar el manual, ya que los sistemas de dosificación automática requieren procedimientos específicos.
Prevenir averías y mejorar la eficiencia

Una lavadora bien cuidada desagota con mayor facilidad, distribuye mejor la carga y utiliza los programas según fueron diseñados. La eficiencia de las lavadoras también depende de hábitos cotidianos, como no sobrecargar el tambor y seleccionar el ciclo correcto.
Señales de que necesita una revisión
Un filtro obstruido puede impedir el drenaje normal y hacer que la bomba trabaje con mayor esfuerzo. LG identifica la limpieza del filtro y la revisión de la manguera como pasos principales cuando el equipo no desagota.
Los tres tipos de mantenimiento
El cuidado del equipo puede dividirse en tres categorías. El mantenimiento preventivo incluye limpieza, nivelación y revisión de mangueras. El correctivo se realiza cuando ya existe una falla. El predictivo consiste en observar cambios de ruido, consumo, temperatura o duración para intervenir antes de una avería.
Una revisión de lavadora profesional es aconsejable cuando aparecen pérdidas persistentes, olor a quemado, errores repetidos, golpes metálicos o fallas eléctricas. No se debe abrir la carcasa ni manipular la bomba, el motor o el cableado sin conocimientos técnicos.
Como control general, conviene inspeccionar las mangueras una vez al año y reemplazarlas si presentan grietas, deformaciones o corrosión en las conexiones. También debe comprobarse que el equipo permanezca nivelado y que sus patas apoyen firmemente en el piso.
Saber cómo limpiar la lavadora permite resolver buena parte de los problemas asociados con residuos y humedad. Limpiar el filtro, ventilar el tambor y utilizar la dosis correcta de detergente son medidas simples que ayudan a mantener el rendimiento. Cuando el equipo presenta señales anormales, una intervención temprana puede evitar que una obstrucción menor termine dañando la bomba o provocando una pérdida de agua.