El consumo eléctrico de una vivienda no depende solamente de la cantidad de artefactos conectados. La potencia de cada equipo, las horas de funcionamiento, su nivel de eficiencia y los hábitos cotidianos determinan cuánta energía aparece finalmente en la factura.
Dos hogares con electrodomésticos similares pueden registrar consumos muy diferentes si cambian la temperatura del aire acondicionado, la duración de las duchas o el uso de funciones en espera.
Para calcular el consumo energético se multiplica la potencia del aparato, expresada en kilowatts, por el tiempo de funcionamiento. Un equipo de 1.500 watts equivale a 1,5 kilowatts. Si trabaja durante dos horas, consume aproximadamente 3 kWh. Este cálculo es orientativo porque algunos aparatos, como heladeras, aires y termotanques, se encienden y apagan automáticamente según la temperatura.
El ENRE dispone de una calculadora que permite estimar el consumo de los principales electrodomésticos y compararlo con la energía facturada. La herramienta resulta útil para identificar qué equipos tienen mayor incidencia y dónde conviene modificar hábitos.
Impacto del consumo de aire acondicionado y termos
El aire acondicionado se encuentra entre los equipos con mayor demanda instantánea de una vivienda. Según la tabla orientativa del ENRE, un modelo frío-calor convencional de 3.500 frigorías tiene una potencia promedio de 2.150 W y consume cerca de 1.613 Wh durante una hora de funcionamiento. Una unidad inverter equivalente presenta valores estimados de 1.397,5 W y 1.048 Wh por hora.
La diferencia se explica por la forma de trabajo. Un equipo tradicional enciende y apaga el compresor para mantener la temperatura, mientras que uno inverter puede modificar su velocidad según la demanda. Esto reduce los arranques bruscos y evita trabajar siempre a máxima potencia. El ahorro efectivo depende del dimensionamiento, la aislación del ambiente y las horas de uso.
El consumo del aire acondicionado aumenta cuando se programa una temperatura demasiado baja en verano. La recomendación oficial es utilizarlo a 24 °C, cerrar puertas y ventanas y apagarlo al abandonar el ambiente. El ENRE advierte que algunos equipos pueden incrementar su consumo hasta un 8 % por cada grado de diferencia respecto de ese valor.
También conviene limpiar los filtros al menos cada seis meses. El polvo dificulta la circulación del aire, prolonga el funcionamiento del compresor y puede reducir la capacidad de climatización. Comprar un modelo de mayor potencia no resuelve un ambiente mal aislado ni una instalación inadecuada.
Cuánto consume un termotanque eléctrico
Los termos eléctricos, conocidos habitualmente en Argentina como termotanques, utilizan una resistencia para calentar el agua almacenada. La tabla del ENRE toma como referencia una potencia de 1.500 W para un equipo residencial con termostato.
Esto significa que, mientras la resistencia permanece encendida, consume alrededor de 1,5 kWh por hora, no entre 2 y 2,5 kWh en todos los casos. La cifra real debe consultarse en la placa o el manual del modelo.
El termostato interrumpe el calentamiento cuando el agua alcanza la temperatura seleccionada. Después vuelve a activarlo para compensar las pérdidas del tanque o calentar el agua fría que ingresa tras una ducha. Por eso, el consumo diario depende más del volumen utilizado y de la aislación que del tiempo total durante el cual el aparato permanece conectado.
Electrodomésticos de bajo consumo para ahorrar energía

Los artefactos pequeños no siempre representan una parte importante de la factura. Una afeitadora de 5 W, por ejemplo, consume aproximadamente 5 Wh si funciona durante una hora. Un cargador de teléfono tiene una potencia baja frente a un aire acondicionado, una plancha o un anafe eléctrico.
Sin embargo, el impacto acumulado puede crecer cuando varios dispositivos permanecen conectados todo el día. Televisores, consolas, equipos de audio y computadoras pueden mantener funciones activas incluso cuando parecen apagados. El ENRE denomina “consumo vampiro” a la energía utilizada en modo de espera y recomienda desconectar los aparatos que no necesitan permanecer disponibles.
Los artefactos resistivos, como hornos eléctricos, pavas, planchas, anafes y caloventores, transforman electricidad en calor y suelen tener potencias elevadas. Aunque algunos funcionan pocos minutos, encender varios al mismo tiempo también puede exigir demasiado a una instalación antigua.
Cómo reconocer electrodomésticos eficientes
La etiqueta de eficiencia energética permite comparar equipos que prestan un servicio equivalente. En Argentina, la escala utiliza letras y colores: las categorías superiores identifican los modelos que necesitan menos energía para cumplir la misma función. Algunos productos incorporan clases A+, A++ y A+++.
La categoría debe analizarse junto con la capacidad. Una heladera grande de clase eficiente puede consumir más energía total que una pequeña, aunque aproveche mejor cada unidad de electricidad. Del mismo modo, un aire acondicionado debe dimensionarse según la superficie, la orientación, la altura y la aislación del ambiente.
Antes de comprar electrodomésticos eficientes, conviene revisar:
- consumo anual o por ciclo informado en la etiqueta;
- capacidad adecuada para el hogar;
- potencia nominal;
- disponibilidad de modo económico;
- garantía y servicio técnico;
- posibilidad de reparar el producto;
- consumo en espera.
Comercios especializados en materiales eléctricos, como GENCOELEC en Mendoza, pueden ofrecer componentes para una instalación segura, pero la selección de protecciones, conductores y circuitos debe realizarla un electricista matriculado cuando se conectan equipos de alta potencia.
Consejos prácticos para reducir el consumo eléctrico

El primer paso para reducir el consumo eléctrico es identificar los aparatos que combinan alta potencia con muchas horas de uso. Revisar una pava eléctrica que funciona cinco minutos tiene menos impacto que corregir un aire acondicionado mal configurado durante toda la tarde.
En la heladera, conviene mantener los burletes limpios, evitar introducir comida caliente y abrir la puerta solo el tiempo necesario. En el lavarropas, utilizar cargas completas y programas con agua fría disminuye el gasto, ya que calentar el agua puede representar una parte considerable de la energía utilizada.
También ayudan estas medidas:
- apagar luces en ambientes vacíos;
- aprovechar la iluminación natural;
- desconectar dispositivos sin uso;
- programar el termotanque según los horarios del hogar;
- limpiar filtros de climatización;
- sellar puertas y ventanas;
- evitar temperaturas extremas;
- revisar periódicamente la instalación eléctrica.
El ahorro de energía no exige dejar de utilizar los equipos necesarios. Consiste en obtener el mismo nivel de confort con menos desperdicio. Elegir la capacidad correcta, consultar la etiqueta y mantener los artefactos en buenas condiciones permite reducir el consumo sin depender de recomendaciones genéricas ni cifras que no corresponden al modelo instalado.